Hablando de este tan hablado Límite…

Muchas veces cuando hablamos de límites nos referimos siempre a las prohibiciones, a los NOES, a lo que no se puede hacer.
Aquí traigo una reflexión de los límites como algo que nos puede hacer sentir contenidos, reconocidos, como las fronteras entre nosotros y el mundo. Sin límites, nos desbordamos, nos sentimos desubicados, no sabemos exactamente qué se espera de nosotros. Si los adultos lo necesitamos, los niños que se están formando como personitas también lo necesitan, necesitan conocer sus posibilidades pero también la realidad del entorno.
Cuando van saliendo de la etapa más fusional con su mamá empiezan a descubrir su entorno, su mirada se amplia, la realidad se amplia, las otras personas empiezan a existir con más fuerza y la necesidad de interacción es brutal. Aquí es cuando entran en contacto con sus limitaciones personales y las limitaciones del entorno. Se dan cuenta que ni todo aquello que desean según su etapa de egocentrismo se puede realizar inmediatamente. Se frustran lógicamente.
Pero qué pasa con nosotros cuando entramos en contacto con esta frustración? Qué se nos despierta? A veces caemos en intentar evitar las frustraciones, estirando al máximo y a veces llegando a ultrapasar nuestros límites personales, entonces podemos caer en anularnos para satisfacer algo del momento del niño que no está dentro de nuestras posibilidades. Tenemos miedo que no se sientan queridos?
Cuando nos posicionamos, cuando estamos, ellos nos pueden ver, y podemos ser una gran referencia, ayudándoles a sentir y afrontar la realidad a la que están viviendo al encontrarse con la realidad, con lo que hay, con lo que se van encontrando.
Hay una gran diferencia entre ser rígidos y ser firmes. Cuando soy firme estoy donde puedo estar, y le devuelvo esta realidad con sentido. Cuando soy rígida no hay sentido, hago por hacer. Otra cosa es la estructura que les vamos proporcionando a lo largo de su desarrollo.
Cuando salen de la relación fusional con su madre y empiezan a ampliar su consciencia hacia las otras dinámicas, toda su impulsividad todo aquello que creen que puede existir se va ajustando con la realidad. Y se van dando cuenta que viven en un espacio estructurado, donde las cosas funcionan con cierto sentido, para ellos y para los que le rodean.
Su ritmo empieza a ajustarse, las rutinas cotidianas que van acompañando su ritmo biológico van devolviéndole esta seguridad, sabe qué se puede esperar, hay como una especie de guion del día, de sus actividades, aunque no sean con horarios, pero con algo que se repite. Los rituales nos ayudan a enmarcar esta contención, cada familia encontrará su manera, su ritmo, su forma, y desde la observación pueden ir encontrando lo que facilita y lo que no para crear esta estructura diaria.
Cuando nos referimos a la crianza natural, respetuosa y en nuestro caso hablamos de la crianza ecológica (desde la escuela de terapia reichiana), hablamos de libertad, de respeto, de espontaneidad, de potenciar sus capacidades. Hablamos en fomentar el respeto por sí mismo y por los demás, y eso tiene que ver con facilitarles esta mirada, facilitarles la posibilidad de ver y sentir qué sucede en la relación con su entorno y con los demás. Y esto se da poco a poco en un proceso progresivo, paulatino, despacito. Nosotros les facilitamos esta mirada y esta toma de contacto. Cuando son muy pequeños no tienen esta consciencia, pero con nuestra contención y referencia les devolvemos esta posibilidad para que sigan siendo espontáneos y libres y no preocupados y angustiados buscando este tipo de seguridad necesaria.
Tenemos mucho miedo a caer en el autoritarismo, en la rigidez. No queremos repetir el modelo educativo de antes. Pero hay el peligro que seamos reactivos a esto sin escuchar las necesidades reales de los niños. Y que necesitan los niños? Básicamente amor, seguridad y reconocimiento para poder sentirse libres y conocer sus capacidades. Seguridad que alguien me contiene, no alguien que lo haga por mí (sin anular sus capacidades), sino que me facilite sentir este espacio en seguridad.
Antes de tener la seguridad interna, evolutivamente necesitan la seguridad del entorno. Un entorno que le devuelva sus posibilidades y de esta manera su hacer se va haciendo autónomo. Esta seguridad está en reconocer las referencias, aprenden con nosotros, con nuestra actitud, no tanto de lo que decimos, sino de lo que hacemos. Seguridad cuando saben que estamos seguros en lo que hacemos.
Sienten seguridad cuando sabemos y nos responsabilizamos de cosas que todavía no están preparados para saber. Que seguridad saber que “mis papás saben las cosas”. Me gusta mucho el ejemplo de estar en un avión y el piloto preguntar que hacer en un determinado momento. Entraría en pánico seguramente…
Nos gusta preguntar porque de esta manera les incluimos en la decisión, pero las preguntas también pueden generar inseguridad, segun el momento y la forma que lo hacemos. Si lo hacemos por miedo a imponer.
Por último, podemos recordar qué significa la palabra autoridad: significa alguien que es, que se reconoce por lo que es, y esto no se impone, se conquista desde este vinculo tan poderoso que es la relación entre m.padres e hijo.as.
Nuestros hijos e hijas nos necesitan como p.madres y no como amigos, nos necesitan para tener la referencia y crear su fuerza interna para lidiar con lo que va encontrando a lo largo de la vida.

Necesitan estos cauces, saber que estamos allí. No para anularles, sino para reforzarles en su propia existencia.

Juliana Vieira Martinez

Dónde estamos los adultos

Este fin de semana en uno de los grupos hemos podido hablar del lugar del adulto, el lugar que realmente ocupamos y que implica su presencia, su referencia.

Lugar de referencia a nuestros hijos pero también lugar donde reside una historia a la cual muchas veces queremos huir, queremos camuflar, empezar del cero, pero ignorando que dentro de nosotros habita todavía el niño o la niña que hemos sido y que nos hemos empapado de la actitud de nuestros cuidadores, positivas y no tan positivas. Las no tan positivas generalmente son las que queremos huir y son las que justamente caemos en picado.

Dentro de los modelos actuales de crianza se confunde el contacto con el “darlo todo”, dar hasta desbordar los límites de nuestras posibilidades.  Lo que pasa que dar sin tener lo que dar genera una gran impotencia y una rabia, que acaban viniendo en los momentos más conflictivos. Es cuando salen las facetas que menos esperamos que salgan.

Dar lo que no tenemos genera enfado, frustración, y rabia. Cuando uno se ve donde ya se ha pasado de sus límites se encuentra desbordado o desbordada… Y su historia se hace presente, entre en escena aquel niño o aquella niña no atendido/a, y a veces más necesitado que el hijo que tenemos por delante…

Dar la posibilidad de  reflexionar sobre la posibilidad de ser conscientes de nuestra historia, de nuestro bagaje, para ser conscientes y no actuar desde el piloto automático, sino desde el lugar al cual sabemos lo que ocurre y nos hacemos cargo de ello.

No se trata de no ser quienes somos, se trata de ampliar la mirada. De saber que sí tenemos nuestras limitaciones, nuestro bagaje, pero entender que también hay otras posibilidades.

No se trata tampoco de tener un manual y hacerlo todo correctamente, esto solo genera estrés, y a parte nos lleva hacia donde no estamos de verdad. Intentar ser perfectos no es la solución! Los niños y las niñas necesitan unos padres y unas madres reales, que confíen en su propia capacidad de cuidadores, y en la capacidad de sus hijos de aceptar una frustración o un límite real.

Intentar ser perfectos nos hace estar donde no estamos. Estamos preocupados con cosas futuras o teóricas y no ocupamos nuestro lugar en el aquí y ahora, perdiendo la posibilidad de ser quienes somos, de escuchar lo que pasa y devolver la presencia, que al fin y al cabo es lo que necesitan de verdad.

¿Qué hacer con lo que ya tenemos?

¿Como estoy cuando estoy? ¿Cómo estoy cuando no estoy? Si observamos tendremos la clave. Podemos llegar a ver que se trata de calidad no de cantidad,  que el tiempo que no estuvimos podemos volver a estar. Y esto es lo que queda: lo agradable, lo que llena, lo que favorece la relación. Lo otro, quiero decir la preocupación seguramente estará, porque queremos ser buenos padres y madres, pero sin que nos olvidemos que lo que tiene más fuerza es lo que existe de verdad no lo que queremos que exista y no existe…  

Nos animo a alimentar lo que ya existe, lo que ya nutre nuestra relación con nuestros hijos, cada padre y cada madre a su estilo, a su manera de conectar, de devolver la presencia y aceptar lo que hay, porque lo que hay ya es precioso, seguro que sí!! Y a veces nos vamos a tropezar con nuestras preocupaciones, con nuestras expectativas, pero sabremos que desde la actitud, podremos crear un contexto donde las necesidades de nuestros hijos también estén.

No hace falta anularnos ni anularles para que exista la relación. Todos estamos, todos formamos parte, todos somos importantes.

 

  Febrero de 2013             

Partos y nacimientos conscientes

 Articulo escrito para la revista “ser mâe” (Brasil) 2011 

Hoy en día podemos ver cómo existe una gran demanda hacia los partos y nacimientos mas humanos, respetados y concientes, los cuales las mujeres tienen una mayor probabilidad de manejar sus propios recursos y desencadenando menos intervenciones médicas innecesarias.

Las mujeres y sus parejas ganan en seguridad con un entorno tecnológico que puede ayudar si hay necesidad de alguna intervención médica, pero también con la información y la preparación, saben que si están en un entorno apropiado, el proceso de parto puede ocurrir de forma más natural.

Por lo tanto, es importante que tengan claro la forma en que se sientan más seguro/as. Luego el apoyo de la información sobre los procesos del parto puede ser de gran ayuda para entender algunas cosas, ya que no es común en nuestra sociedad compartir partos con otras mujeres como lo hacen en otras culturas o como en tiempos anteriores. Actualmente el parto es algo ajeno a nuestras vidas y por eso solemos pensar que alguien (médico por ejemplo) debería hacer por nosotros.

Conocer nuestro propio organismo y saber que el parto es un proceso fisiológico e involuntario puede ayudar a la hora de ser protagonistas de su propio proceso en el momento del nacimiento de su bebé. Y también para ser más conscientes de lo que se esta viviendo, al final, es un momento en el que la mujer se está abriendo el paso a su hijo que viene al mundo.

Cuando hablamos acerca de los partos más humanos y concientes, hablamos de la posibilidad de ver a cada mujer en forma individual. Cada mujer es única, cada parto es diferente, cada bebé tiene su tiempo para madurar y sentirse preparado para nacer. Teniendo en cuenta también el derecho de la mujer a elegir el tipo de parto que desea y cómo desea que, sin sentirse presionada, a no ser que hayan casos de necesidad.

Un parto más humanizado es un parto donde una mujer tiene la capacidad de conectar con sus propios recursos, tanto fisiológicos como emocionales, por eso sugerimos cuidar de ciertos aspectos que describo abajo:

Apoyo emocional de las personas que acompañan su parto, especialmente la pareja, que actua como “protector” a que no hayan disturbio. Que sientan que son capaces y que están haciendo todo lo posible en este momento.

 Intimidad y privacidad: Porque el acto de dar a luz no es un acto mecánico, sino más bien una dinámica a la cual la mujer se está abriendo emocional y físicamente, para esto la mujer debería sentirse en un ambiente donde las personas estén en relación con ella.
Si una mujer siente este espacio como íntimo, entonces es capaz de conectar con su cuerpo y sus sensaciones, segregando la “hormona del amor”: la oscitocina, a menudo administrada en hospitales para acelerar el parto (por lo general los dolores son mucho más fuertes y la mujer acaba sufriendo más) , nuestro cuerpo segrega esta hormona cuando estamos relajados y cuando estamos enamorados, por ejemplo. Es la hormona opuesta de cuando el cuerpo está en alerta, cuando estamos en alertas segregramos la adrenalina. Cuando la adrenalina se activa, el cuerpo entra en un proceso de contracción, y si contraemos, tesionamos, consecuentemente sentimos más dolor! Atención, podemos entrar en un estado de alerta con un simple comentario …

 Estar conectada con lo que está sucediendo, atenta en sus sensaciones, le ayudará a encontrar sus recursos. De esta forma en algún determinado momento necesitará mantener la mirada con alguien de las personas que le acompañen puede ser la matrona, puede ser la pareja, una amiga… cualquiera que pueda mantenerse frente a frente, facilitando a que conecte e que mantenga en contacto con lo que está sucediendo: la apertura de su cuerpo al paso de su hijo / hija. Esto no quiere decir que no puedan cerrar los ojos, se sugiere cuando la mujer necesite volver a estar en lo que está.

Tener en cuenta el tiempo y los ritmos individuales: Mientras mamá y el bebé están bien, sin ningún tipo de riesgo para la salud de los dos, es importante respetar el tiempo que una mujer necesita para terminar su proceso. En estos momentos es importante que ella no toma en consideración el reloj y cualquier tipo de control externo.

Los recursos:

La respiración: Poder respirar libre y ampliamente, soltando la boca, abriendo la garganta, lo que permite un diafragma flexible, expresando su dolor mediante la liberación del aire, que ayuda a estirar el músculo, ayuda al cuerpo a obtener más oxígeno, para tener más posibilidades lo que es encogiendo, lo que es tensa. La respiración ayuda a transformar lo que contrae, lo que duele. La respiración ayuda a detener la lucha con lo que nos hace sufrir, y le permite aceptar la ayuda con la dinámica de flujo. Además, el cuerpo necesita oxígeno para continuar con la apertura de la actividad intensa tao.

La expresión: Si sabemos que el parto es una experiencia fisiológica, sabemos que la experiencia es un movimiento involuntario, que significa que no podemos controlar. Este proceso está implicado funcionamiento neuromuscular, que está a su vez controlado por el sistema nervioso autónomo, el sistema que las emociones enlaces y el cuerpo. Para expresar las emociones y sensaciones que surgen, es muy positivo para los músculos que pueden ser más contratado (lo que provoca el dolor) puede entrar en una dinámica de extensión y relajación.

Fluir con el dolor: Toda nuestra vida se aprende a evitar el dolor, hasta qué punto podemos afrontar este reto? Hay un cambio de actitud y saber que el dolor y la sensación de que esto puede ser tratado si estamos en contacto, la respiración, la expresión y ser capaz de encontrar el movimiento necesario para nuestro cuerpo y el bebé están bien.

El movimiento, la búsqueda de posturas dinámicas que ayudan en la entrega: Hay mujeres que están mintiendo, así, puede pasar todo el trabajo en la misma posición, sino porque decidió, exigió a nadie. Otros necesitan sentir instintivamente ivres a sus necesidades corporales son satisfechos: de pie, mueve tu cintura, siento que el perineo se está moviendo, a sabiendas de que el bebé también está tratando de encajar en la pelvis cebecinha, busque y, a menudo con una pequeña Moviemento es suficiente. Encuentre una posición vertical, por ejemplo, ser en cuclillas o semi – en cuclillas durante el parto ayuda en la separación de las articulaciones entre los huesos pélvicos, aumentando el diámetro de la pelvis, ayudando el descenso del bebé.

La conexión con el bebé, que perdamos la vista de lo que está pasando …. Hablando con bebé, acariciarle …

Por último, decir que lo más importante de este momento y lo que más cuenta al final es la bienvenida del bebé. Es la manera en que este bebé puede volver a  sentirse ubicado dónde más familiaridad tiene, pase lo que pase, si el bebé siente que está otra vez con su mamá, las hormonas del estrés se van  disminuyendo y bebé se siente en la continuidad del cuerpo de su madre, podiendo relajarse y descansar.

El cuidado de la madre en estos momentos es muy importante, evitar las visitas (que no sean deseadas) y todo lo que no entorpezca el encuentro de esta diada, que necesita recuperarse y encontrarse desde el vínculo y el amor, bajo la mirada y la acogida del padre del bebé y la pareja de mamá.  

Juliana Vieira 2011

Diez verbos para ser recordados – Texto Adaptado de Wen Hsiu-Hu

 1) RESPIRAR: Primer impulso vital. Cada respiración (inspirar y espirar), es la verificación de la vida y la frontera con la muerte. Respirar con conciencia, es vivir consciente y plenamente, con la atención necesaria en cada momento, cogiendo y soltando, despertando y despidiendo.

2) RECIBIR: El Universo nos premia con maravillosos paisajes naturales, colores inimaginables, formas espectaculares, olores que nos transportan, sonidos armoniosos, la brisa, la luz, la lluvia, el viento, el trueno, la nieve… Recibir la Naturaleza es reconfortante. También es permitir a otro poder “dar” y puede ser un acto de humildad, de generosidad y de apertura.

3) DAR: Es un privilegio ofrecer, que significa poseer y tener conciencia de compartir y donar. Se puede dar para compartir algo sin interés, y dar para recibir algo a cambio. Es un intercambio de energía, de intención, de atención y de prestación. No se puede dar sin tener, no se puede recibir sin canalizar. Es el sutil equilibrio del yin y el yang.

4) SOLTAR: Cargar una mochila llena de prejuicios, de palabras no dichas, historias pasadas no resueltas, emociones no aclaradas, preocupaciones pretéritas, actuales y futuras, nos ata y nos limita. Si hacemos las paces con lo que hemos vivido y soltamos el lastre con valentía, con serena conciencia, con decisión firme, podremos volar aligerados y mucho más lejos.

5) ACEPTAR: Supone una comprensión profunda y consciente, una tregua, una apertura plena y sin reserva. Si aceptamos nuestras condiciones, nuestras limitaciones, nuestros alcances, podremos transformar la realidad sin camuflarla, sacándole el máximo provecho. Sin aceptación de la fragilidad no hay sinceridad. “Darse cuenta”, tener conciencia de la realidad, y aceptarla plenamente, es tener la mente abierta. Cuanto más se amplía la percepción, mejor funciona la mente.

6) SENTIR: La brisa, el cosquilleo, el dolor, el hambre, la satisfacción, el cansancio, el frío, el calor, la fuerza, la lluvia, la sed, el placer, el vacío, el amor… la vida. Gestionar lo que sentimos y expresar nuestros sentimientos de la manera más adecuada, nos aúna con nuestro prójimo y nos aúpa sobre la adversidad.

7) RESPETAR: Es una actitud noble y serena que acompaña a la aceptación y requiere comprensión. Respetar la obra maestra del Universo, respetar a nuestro prójimo, y tener en cuenta la armonía en la convivencia, es aceptar la diversidad de pensamientos, de credos, de razas, de edades y de características de cada ser.

8) ATREVERSE: El atrevimiento es el motor que nos empuja hacia arriba y hacia fuera. No sólo se trata de sentir curiosidad por el conocimiento, sino de atreverse a poner en marcha esa inquietud para avanzar y que dé frutos. Nos permite movernos, aprender, practicar, crear y sentirnos vivos.

9) REÍR: Cuando la risa es sentida, entran en acción infinidad de músculos del cuerpo. Genera optimismo, relajación, oxigenación y bienestar. Reír es abrir el corazón, llenarlo de alegría, de confianza, de gratitud, de colores. Es la chispa para mantener el fuego de la vida.

10) AMAR: Es el latir del corazón, la respiración, el sentimiento, dar y recibir, respetar y aceptar, el aire, el agua, el fuego, la tierra, la libertad, la familia, la comunidad, la nación y el mundo. Vivir es la aventura más apasionante que experimentamos. Coexistir sin miedo y sin reservas, es disfrutar de un regalo inconmensurable.