Quiero ser bambú

El bambú es realmente increíble, 7 años arraigándose para luego tener tamaña flexibilidad.
Yo, quiero ser como un bambú!!!
Que con estas raíces tan profundas y fuertes me permitieran un movimiento armonico, flexible, seguro, suave, y más! Sin salir de mi propio lugar…
Que ensanchandome hacia adentro y hacia abajo pudiera anclarme fuerte, sin ofuscaciones ni rigideces… Arraigando profundo para ganar altura, para ganar perspectiva, y así poder ver más allá de los hechos en partes aisladas, vislumbrando así el TODO integrado, discerniendo también lo que es la realidad de la necesidad creada por una historia que dejó un huequito que una y otra vez intenta llenarse, a costa a veces de algún tropiezo…
Quiero ser un bambú que entre otros bambús podamos bailar al compás del aire, del viento, del sol, de la lluvia y las estrellas! (y que bien arraigaditos no nos hagamos daño unos a los otros)
Juliana 🌾
bambu

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El espacio vacío

El espacio vacío
Donde el todo y la nada comparten y se entrelazan
Donde la abundancia y desasosiego de tener y no saber donde ubicarlo
Donde solo sensaciones sin nombres ni formas intentan sobrevivir sin que le interrumpa la acción
El espacio vacío, limpio, claro suave, amable, me pregunto por qué tan difícil sostenerlo
Quizás porque algun dia en un lejano recuerdo la confianza se ha visto teñida, y estar en este lugar ha podido doler, confundir, y contorsionar su naturaleza.
Al que el ritmo frenético que hemos aprendido a vivir nos sacaba una y otra vez de ahí
Hago las paces con el espacio vacío
Me abro al no saber, al no tener, me abro a sorprenderme, me abro a confiar en que todo ya es.
Me abro al silencio y sus infinitas posibilidades
En dejarme abducir por la abundancia de este espacio al que muy pequeña y humilde me hace sentir.
(yo misma)
diente leon

Eso es… Hacer terapia es estar más a gusto con uno mismo, es tener un espacio íntimo para comprenderse más y de esta manera tener las riendas de su vida en sus manos. Es la oportunidad de ser más activo y más protagonista en su propia vida y así sentirse más libre de los condicionamientos antiguos que suelen actuar con tanta persistencia en nuestras vidas si no les prestamos atención… Qterapiauién lo hace lo sabe!!

¿Qué aprenden nuestros hijos de nuestras relaciones como adultos?

Los adultos somos los referentes para nuestros hijos, esto está claro, muy claro.
A veces juego a preguntarme…
Que vén y qué sienten nuestros hijos mientras nos movemos por el mundo con las personas… Dentro y fuera de casa?
Mientras nos comunicamos con los demás, mientras nos escuchamos y nos expresamos mutuamente… ¿escuchamos y damos el espacio para la otra persona ser y expresar? ¿Sentimos nuestro espacio para posicionarnos frente al otro cuando algo no nos gusta?
Como lidiamos con el miedo al conflicto o incluso a la tendencia excesiva al conflicto?
Hay mucho que pensar sobre ello, pero sea lo que sea, que sepamos y conozcamos nuestras dificultades y limitaciones. No para machacarnos, ni tampoco para excusarnos, sino para tener claro la intención que queremos poner en las relaciones, aunque no sepamos cómo, podemos experimentar, probar, explorar diferentes formas, arriesgar salir de los automatismos…
Automatismos que muchas veces ya no sirven como referentes saludables ,pero que referentessiguen funcionando y en algun lugar de nuestro ser, nos dice que no es por ahi…

Hablando de este tan hablado Límite…

Muchas veces cuando hablamos de límites nos referimos siempre a las prohibiciones, a los NOES, a lo que no se puede hacer.
Aquí traigo una reflexión de los límites como algo que nos puede hacer sentir contenidos, reconocidos, como las fronteras entre nosotros y el mundo. Sin límites, nos desbordamos, nos sentimos desubicados, no sabemos exactamente qué se espera de nosotros. Si los adultos lo necesitamos, los niños que se están formando como personitas también lo necesitan, necesitan conocer sus posibilidades pero también la realidad del entorno.
Cuando van saliendo de la etapa más fusional con su mamá empiezan a descubrir su entorno, su mirada se amplia, la realidad se amplia, las otras personas empiezan a existir con más fuerza y la necesidad de interacción es brutal. Aquí es cuando entran en contacto con sus limitaciones personales y las limitaciones del entorno. Se dan cuenta que ni todo aquello que desean según su etapa de egocentrismo se puede realizar inmediatamente. Se frustran lógicamente.
Pero qué pasa con nosotros cuando entramos en contacto con esta frustración? Qué se nos despierta? A veces caemos en intentar evitar las frustraciones, estirando al máximo y a veces llegando a ultrapasar nuestros límites personales, entonces podemos caer en anularnos para satisfacer algo del momento del niño que no está dentro de nuestras posibilidades. Tenemos miedo que no se sientan queridos?
Cuando nos posicionamos, cuando estamos, ellos nos pueden ver, y podemos ser una gran referencia, ayudándoles a sentir y afrontar la realidad a la que están viviendo al encontrarse con la realidad, con lo que hay, con lo que se van encontrando.
Hay una gran diferencia entre ser rígidos y ser firmes. Cuando soy firme estoy donde puedo estar, y le devuelvo esta realidad con sentido. Cuando soy rígida no hay sentido, hago por hacer. Otra cosa es la estructura que les vamos proporcionando a lo largo de su desarrollo.
Cuando salen de la relación fusional con su madre y empiezan a ampliar su consciencia hacia las otras dinámicas, toda su impulsividad todo aquello que creen que puede existir se va ajustando con la realidad. Y se van dando cuenta que viven en un espacio estructurado, donde las cosas funcionan con cierto sentido, para ellos y para los que le rodean.
Su ritmo empieza a ajustarse, las rutinas cotidianas que van acompañando su ritmo biológico van devolviéndole esta seguridad, sabe qué se puede esperar, hay como una especie de guion del día, de sus actividades, aunque no sean con horarios, pero con algo que se repite. Los rituales nos ayudan a enmarcar esta contención, cada familia encontrará su manera, su ritmo, su forma, y desde la observación pueden ir encontrando lo que facilita y lo que no para crear esta estructura diaria.
Cuando nos referimos a la crianza natural, respetuosa y en nuestro caso hablamos de la crianza ecológica (desde la escuela de terapia reichiana), hablamos de libertad, de respeto, de espontaneidad, de potenciar sus capacidades. Hablamos en fomentar el respeto por sí mismo y por los demás, y eso tiene que ver con facilitarles esta mirada, facilitarles la posibilidad de ver y sentir qué sucede en la relación con su entorno y con los demás. Y esto se da poco a poco en un proceso progresivo, paulatino, despacito. Nosotros les facilitamos esta mirada y esta toma de contacto. Cuando son muy pequeños no tienen esta consciencia, pero con nuestra contención y referencia les devolvemos esta posibilidad para que sigan siendo espontáneos y libres y no preocupados y angustiados buscando este tipo de seguridad necesaria.
Tenemos mucho miedo a caer en el autoritarismo, en la rigidez. No queremos repetir el modelo educativo de antes. Pero hay el peligro que seamos reactivos a esto sin escuchar las necesidades reales de los niños. Y que necesitan los niños? Básicamente amor, seguridad y reconocimiento para poder sentirse libres y conocer sus capacidades. Seguridad que alguien me contiene, no alguien que lo haga por mí (sin anular sus capacidades), sino que me facilite sentir este espacio en seguridad.
Antes de tener la seguridad interna, evolutivamente necesitan la seguridad del entorno. Un entorno que le devuelva sus posibilidades y de esta manera su hacer se va haciendo autónomo. Esta seguridad está en reconocer las referencias, aprenden con nosotros, con nuestra actitud, no tanto de lo que decimos, sino de lo que hacemos. Seguridad cuando saben que estamos seguros en lo que hacemos.
Sienten seguridad cuando sabemos y nos responsabilizamos de cosas que todavía no están preparados para saber. Que seguridad saber que “mis papás saben las cosas”. Me gusta mucho el ejemplo de estar en un avión y el piloto preguntar que hacer en un determinado momento. Entraría en pánico seguramente…
Nos gusta preguntar porque de esta manera les incluimos en la decisión, pero las preguntas también pueden generar inseguridad, segun el momento y la forma que lo hacemos. Si lo hacemos por miedo a imponer.
Por último, podemos recordar qué significa la palabra autoridad: significa alguien que es, que se reconoce por lo que es, y esto no se impone, se conquista desde este vinculo tan poderoso que es la relación entre m.padres e hijo.as.
Nuestros hijos e hijas nos necesitan como p.madres y no como amigos, nos necesitan para tener la referencia y crear su fuerza interna para lidiar con lo que va encontrando a lo largo de la vida.

Necesitan estos cauces, saber que estamos allí. No para anularles, sino para reforzarles en su propia existencia.

Juliana Vieira Martinez

Dónde estamos los adultos

Este fin de semana en uno de los grupos hemos podido hablar del lugar del adulto, el lugar que realmente ocupamos y que implica su presencia, su referencia.

Lugar de referencia a nuestros hijos pero también lugar donde reside una historia a la cual muchas veces queremos huir, queremos camuflar, empezar del cero, pero ignorando que dentro de nosotros habita todavía el niño o la niña que hemos sido y que nos hemos empapado de la actitud de nuestros cuidadores, positivas y no tan positivas. Las no tan positivas generalmente son las que queremos huir y son las que justamente caemos en picado.

Dentro de los modelos actuales de crianza se confunde el contacto con el “darlo todo”, dar hasta desbordar los límites de nuestras posibilidades.  Lo que pasa que dar sin tener lo que dar genera una gran impotencia y una rabia, que acaban viniendo en los momentos más conflictivos. Es cuando salen las facetas que menos esperamos que salgan.

Dar lo que no tenemos genera enfado, frustración, y rabia. Cuando uno se ve donde ya se ha pasado de sus límites se encuentra desbordado o desbordada… Y su historia se hace presente, entre en escena aquel niño o aquella niña no atendido/a, y a veces más necesitado que el hijo que tenemos por delante…

Dar la posibilidad de  reflexionar sobre la posibilidad de ser conscientes de nuestra historia, de nuestro bagaje, para ser conscientes y no actuar desde el piloto automático, sino desde el lugar al cual sabemos lo que ocurre y nos hacemos cargo de ello.

No se trata de no ser quienes somos, se trata de ampliar la mirada. De saber que sí tenemos nuestras limitaciones, nuestro bagaje, pero entender que también hay otras posibilidades.

No se trata tampoco de tener un manual y hacerlo todo correctamente, esto solo genera estrés, y a parte nos lleva hacia donde no estamos de verdad. Intentar ser perfectos no es la solución! Los niños y las niñas necesitan unos padres y unas madres reales, que confíen en su propia capacidad de cuidadores, y en la capacidad de sus hijos de aceptar una frustración o un límite real.

Intentar ser perfectos nos hace estar donde no estamos. Estamos preocupados con cosas futuras o teóricas y no ocupamos nuestro lugar en el aquí y ahora, perdiendo la posibilidad de ser quienes somos, de escuchar lo que pasa y devolver la presencia, que al fin y al cabo es lo que necesitan de verdad.

¿Qué hacer con lo que ya tenemos?

¿Como estoy cuando estoy? ¿Cómo estoy cuando no estoy? Si observamos tendremos la clave. Podemos llegar a ver que se trata de calidad no de cantidad,  que el tiempo que no estuvimos podemos volver a estar. Y esto es lo que queda: lo agradable, lo que llena, lo que favorece la relación. Lo otro, quiero decir la preocupación seguramente estará, porque queremos ser buenos padres y madres, pero sin que nos olvidemos que lo que tiene más fuerza es lo que existe de verdad no lo que queremos que exista y no existe…  

Nos animo a alimentar lo que ya existe, lo que ya nutre nuestra relación con nuestros hijos, cada padre y cada madre a su estilo, a su manera de conectar, de devolver la presencia y aceptar lo que hay, porque lo que hay ya es precioso, seguro que sí!! Y a veces nos vamos a tropezar con nuestras preocupaciones, con nuestras expectativas, pero sabremos que desde la actitud, podremos crear un contexto donde las necesidades de nuestros hijos también estén.

No hace falta anularnos ni anularles para que exista la relación. Todos estamos, todos formamos parte, todos somos importantes.

 

  Febrero de 2013